Hay lugares donde un Habano simplemente sabe distinto. Terrazas abiertas con vista al océano, rooftops bañados por la golden hour y beach clubs de estética relajada se han convertido en algunos de los spots favoritos para disfrutar una fumada pausada frente al mar.
Y si hay una fecha perfecta para celebrar este estilo de vida es el 10 de julio, Día de la Piña Colada, un homenaje al icónico coctel tropical creado en Puerto Rico durante la década de 1950 y que, con el paso de los años, se convirtió en uno de los símbolos por excelencia de las vacaciones, la playa y los momentos de desconexión. Su mezcla de piña, coco y ron cubano, invita a disfrutar sin prisas, el mismo espíritu que acompaña a unos buenos humos.
Habano
Destinos como Tulum, Los Cabos, Puerto Vallarta o la Riviera Maya han redefinido el concepto del lujo costero, mezclando diseño, coctelería y experiencias sensoriales en espacios pensados para disfrutar sin prisa, donde la música suave, el mar y la mixología crean el escenario ideal para un Habano de perfil fresco y elegante y claro… una Piña Colada.
También los rooftops frente al océano y lounges abiertos comienzan a ganar protagonismo entre aficionados que buscan una experiencia más sofisticada y contemplativa. Espacios con iluminación tenue, mobiliario natural, cocteles refrescantes y vista al atardecer permiten apreciar mejor la evolución aromática del tabaco mientras cambia la luz del día.
En estos escenarios, los Habanos de fortaleza suave a media son los grandes protagonistas. Sus perfiles herbales, cremosos y ligeramente dulces armonizan especialmente bien con el clima cálido, la brisa marina y bebidas frescas como gin & tonic, spritz, mojitos o, para quienes buscan una experiencia tropical, una clásica piña colada. La clave está en mantener el equilibrio para que tanto e Habano como la bebida puedan expresar plenamente sus matices.
Entre las vitolas ideales para disfrutar frente al mar destacan:
Hoyo de Monterrey Epicure No. 1, con notas cremosas y herbales ideales para exteriores.
Trinidad Reyes, refinado y floral, perfecto para terrazas al atardecer.
Quai d’Orsay No. 50, elegante y cítrico, ideal para maridajes con coctelería ligera.
Romeo y Julieta No. 2, equilibrado y suave, con matices amaderados muy agradables en clima cálido.
Cohiba Siglo II, cremoso y sofisticado, con una evolución especialmente armoniosa al aire libre.
La clave está en el momento y el entorno. Porque más allá del spot perfecto, disfrutar un Habano frente al mar se ha convertido en una nueva forma de entender el lujo, es menos rígida, más sensorial y profundamente conectada con el placer de vivir el presente. El Día de la Piña Colada es, sin duda, una excelente excusa para brindar por esos instantes donde el paisaje, la conversación, la coctelería y un gran Habano crean una experiencia difícil de olvidar.

Melómano por naturaleza y comunicólogo de profesión. Amo el vino tinto, el mezcal y escribir sobre autos, cine, música, gastronomía, tecnología y todo lo relacionado con estilo de vida.
Soñaba con ser rockstar, pero la vida me llevo por otro camino y aquí me tienen, plasmando con letras varias historias.
